viernes, 23 de octubre de 2015

Todos los días de mi vida.

Nunca entenderé que le pasó a Elena.
Empezaré desde el principio:
Todo empezó después de nuestro viaje de novios a una isla al norte de África. Estuvimos allí diez días alojados en un hotel de lujo, visitando tribus antigüas, haciendo fotos por la sabana... La verdad es que nos íbamos a quedar diez días más pero Elena se puso muy enferma, le empezó a subir mucho la temperatura y perdía la conciencia cada dos horas y tardaba bastante en volver a estar consciente, así que decidí que lo mejor sería volver a casa.
La llevé al hospital y me dijeron que simplemente era un virus, que si me sentía más seguro se podía quedar allí toda la noche y al día siguiente irse a casa conmigo. Ante esta propuesta nos quedamos en el hospital toda la noche, aun recuerdo los ojos celeste de Elena mirándome y diciendome que todo iba a salir bien, que no era nada y que mucho menos que no me preocupase por ella, pero la verdad es no podía evitar estar algo nervioso, sentía que las cosas no iban bien.
Al día siguiente volvimos a casa y Elena parecía que se estaba recuperando, pero a la semana le empezaron a salir cardenales por todo el cuerpo. Volvimos al hospital y no supieron darnos respuesta alguna, por el contrarío los médicos empezaron a hacerse teorías sobre si yo la pegaba y le tría al hospital para esconder mi culpa.
 Nos fuimos a dormir, a las 3:00 am me desperté escuchando a Elena cantar una canción en una lengua que parecía una especie de latín antiguo, no sabría decir muy bien que decía la letra de la canción. Paro y se quedo todo en un horrible silencio.
- ¿Las oyes?- se giro bruscamente clavándome esos ojos celestes que no podía reconocer.
- Elena no oigo nada, sólo a ti cantando a las tres de la mañana.
Elena se empezó a acercar muy despacio hacía la cama.
- No han parado de hablarme desde aquel día, en el día que supe que me tenía que ir con ellos.
No sabía de quienes me estaba hablando, ni siquiera la reconocía yo mismo a ella. La vi desplomarse al suelo, me acerqué y vi como un puñal se había clavado en su pecho.
Ahora estoy en una cárcel, acusado de haber matado a mi mujer, cuándo la amaba, le amo y la intente cuidar todos los días de mi vida.
Y ellos ahora están conmigo todos los días, recordándomela.

viernes, 25 de septiembre de 2015

El interminable viaje de Hassam.

Hassan estaba acostado en su cama junto a su mujer escuchando un disparo tras otro, algo que ya se le hacía rutinario. Se levantó y mientras se dirigía a la cocina se asomo a la habitación de su hijo para ver como dormía, tan despreocupado, tan ignorante ante el problema. Por una parte eso estaba bien, él no se merecía vivir todo eso, una guerra desatada por un corrupto.
Se escucho un golpe. La puerta se desplomo y cayo al suelo. Entraron una banda de hombres armados, gritando. Ni siquiera Hassan escucho lo que decían de lo que gritaban, sólo podía pensar en correr hacía el cuarto de su hijo, cogerle y salir por la ventana, mientras dejaba todo atrás, incluyendo a su mujer.
Esa mañana fue la última vez que pudo verla y estar a su lado.
A Hassan ya no le importaba nada, sólo quería huir de allí, irse lejos, no tener miedo. Quería ser feliz.
Fue hacía la costa, ya que sabía de sobra sobre "los barcos" que salían de allí y todas las consecuencias que podrían tener al subirse a uno. Pero no se lo penso dos veces, ya no tenía casi nada que perder, y ese casi sólo era su hijo.
Al subirse con su pequeño dado de la mano sintió miedo. No sabía ni a donde ir, ni de qué vivir...
Pasaron muchas horas, días, malos momentos interminables... Hasta llegar a tierra. Estaba muerto de sed, y de hambre, al igual que su pequeño.
Al llegar Hassan se enteró que estaba en Marruecos, pero allí había muchas fronteras que le impedían llegar a un país donde poder empezar de cero de verdad, de verdad poder ser felices y estar bien.
Hassan hará lo necesario por llegar al destino perfecto porque, poco le importa lo que tenga que hacer para llegar hasta él.